Investigadores que siguieron a 220 adultos de 65 años o más durante más de cinco años encontraron que un mayor daño en la materia blanca cerebral estaba vinculado con una disminución en la conducción, menos viajes, rutas repetitivas y más errores al conducir, particularmente en aquellos que posteriormente desarrollaron demencia. El estudio, que utilizó sensores en los vehículos para monitorear el comportamiento de conducción, reveló que los adultos mayores con más hiperintensidades de la materia blanca tendían a conducir menos y mostraban disminuciones más pronunciadas en su disposición o capacidad para cambiar rutas y hábitos de conducción.
Entre el 17% de los participantes que desarrollaron deterioro cognitivo durante el período de seguimiento, una mayor carga de hiperintensidades de la materia blanca se asoció con prácticas de conducción inseguras como frenadas bruscas y más accidentes. Aquellos con hiperintensidades de la materia blanca ubicadas en la parte posterior del cerebro enfrentaron riesgos de accidente aún mayores que aquellos con cambios en otras áreas cerebrales. La mayoría de las personas que desarrollaron deterioro cognitivo fueron posteriormente diagnosticadas con enfermedad de Alzheimer.
En contraste, los participantes que tomaban medicamentos para la presión arterial, particularmente inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), tenían menos probabilidades de exhibir comportamientos de conducción riesgosos en comparación con aquellos que no tomaban ningún medicamento para la presión arterial. Este efecto protector persistió incluso cuando las resonancias cerebrales revelaron daño significativo en la materia blanca. Los hallazgos sugieren que estos medicamentos pueden ayudar a mantener la salud cerebral a medida que las personas envejecen, alineándose con la recomendación de la Guía de Hipertensión Arterial 2025 de la Asociación Americana del Corazón para el tratamiento temprano con el fin de mantener la salud cerebral y la cognición.
Las implicaciones del estudio se extienden más allá de la seguridad individual hacia impactos económicos y sociales más amplios en Texas, donde la independencia en el transporte es crucial para mantener la participación laboral y el compromiso comunitario entre los adultos mayores. Para las empresas que atienden a la población envejecida de Texas, estos hallazgos destacan oportunidades potenciales en el desarrollo de tecnologías de monitoreo y soluciones de atención preventiva. La investigación sugiere que monitorear el comportamiento de conducción con registradores de datos comerciales en vehículos podría ayudar a identificar a adultos mayores con mayor riesgo de conducción insegura, pérdida de independencia y problemas cognitivos sutiles antes de que aparezcan los síntomas tradicionales de pérdida de memoria.
Las limitaciones clave incluyen el pequeño tamaño del estudio y el grupo homogéneo de participantes, ya que la mayoría eran adultos blancos con educación universitaria, lo que significa que los resultados podrían no generalizarse a poblaciones más diversas. El uso de medicamentos fue autoinformado, lo que podría introducir errores. El siguiente paso de investigación involucra estudios más grandes con participantes más diversos para confirmar y extender estos hallazgos. El estudio es un resumen de investigación que se presentará en la Conferencia Internacional sobre Accidente Cerebrovascular 2026 de la Asociación Americana de Accidente Cerebrovascular, y los hallazgos se consideran preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por pares.



