El Ferrari 250 Testa Rossa, un nombre sinónimo de excelencia en el automovilismo, ha sido meticulosamente recreado y ahora engalana la Colección Ron Sturgeon. Este homenaje al modelo de 1958, fundamental para que Ferrari se adjudicara el Campeonato Mundial de Constructores de 1958, refleja el diseño icónico y el rendimiento emocionante del original. Construido sobre un chasis de Ferrari 400i de 1982, la recreación luce una carrocería de aluminio moldeada a mano, guardabarros clásicos estilo pontón y es impulsada por un motor V6 procedente del Dino, ofreciendo un sabor auténtico de la edad dorada de las carreras.
Ron Sturgeon, el visionario detrás del Museo DFW Car & Toy, elogia la recreación por capturar la belleza sin refinar y la esencia victoriosa del Testa Rossa original. Esta adquisición no solo celebra el pasado legendario de Ferrari en el automovilismo, sino que también tiende un puente entre la historia y los aficionados actuales, permitiéndoles experimentar de primera mano un capítulo histórico en la historia de las carreras.




